lunes, 29 de agosto de 2011

No hay esperanza

Por un momento pareció perfecto. Pero por más utopías, esferas metálicas o relaciones ideales que pueda uno imaginar, no existe la perfección, nunca ha existido y no creo que vaya a existir jamás. Porque la idealidad es un concepto que se presenta en la realidad como una sociedad corrupta, una esfera oxidada y un amor a medias.

Debería acabar con todo. Sé que volveré a caer, que la felicidad no me compensará y sigo vivo
¿Qué cojones me propongo hacer con mi vida?
¿Alquilarla?
Contras, eso fue una genial idea.

(Mi vida parece desde aquí, un lienzo en blanco, pero no está en manos de un gran pintor, que se diga)
SE ALQUILA VIDA
- 16 años y pico, estudiante
- Buenas perspectivas profesionales
- Vivienda estable, familia numerosa (clase media)
- Soltero (con experiencias y esperanzas)
-Vida social limitada pero con oportunidades
- Plenas facultades, mentales y físicas

Una oferta que no podrás rechazar.
Vista así, apetece quedársela.
Claro que me permití unas cuantas omisiones.
Hay que andarse con cuidado en el mercado de vidas, te encasquetan cada mierda...

- Desequilibrios mentales habituales
- Tendencia depresiva
- Características obsesivo-compulsivas
- Incompatibilidad social
- Falta de iniciativa y continuidad
- Incompetencia
- Aspecto desagradable
- Irresponsabilidad general, total y universal
- Una suerte horrorosa (o tal vez demasiadas esperanzas)

Pero... esto no es mi vida, es mi carácter, es lo que me hace incompatible con mi vida o cualquier otra.
Vaya cagada...

miércoles, 20 de julio de 2011

No me soporto

Creo que no sirvo como persona. Hablo en serio, no es lo mio. Tengo una extraña disfunción que me impide por completo sentirme un ser humano por mucho rato sin que esto me provoque asfixia y naúseas.
Esto desemboca, por un lado, en un odio intenso hacia todo lo que me relaciona de algún modo con lo más representativo de nuestra raza, y por otro, en la búsqueda de una pureza espiritual inexistente.
Odio dormir, odio comer, odio socializar e incluso ir al servicio me hace avergonzarme de mi naturaleza. En consecuencia, odio a cada persona y me odio. Podría parecer un grave problema, pero lo llevo con dignidad.

domingo, 26 de junio de 2011

Situaciones comprometidas

En el fondo creo que solo a una o dos persona les importa realmente lo que escriba, y es más, posiblemente sean las únicas dos o tres personas a las que les importa en algo mi vida. No es que quiera ponerme trágico, es que es trágico. 


Veamos, hace poco que comencé con esto y tengo que admitir que a aparte del inicio del blog todo el material es antiguo (muy antiguo). Y lo siento, es una traición, lo sé. Pero ya dije que pasaba por una crisis y bueno, espero que se me comprenda. 


Supongo que todo depende de en que momento de la sesión de investidura aparezca el tipo con la pistola para dar el golpe. El mío fue justo es más inadecuado, cuando el politicastro de turno tenía el dedo más hundido en la nariz.


Y allí están: un tipo cabreado con una pistola, tropecientos diputados acojonados, un millar de cámaras y él con medio dedo clavado en las fosas nasales. En ese momento, la atención de todos los presentes se dirige primero hacia la salida y luego directa al tipo importante (el del dedo en las napias, si). A consecuencia de esto; todo tipo de dignidad y amor propio (o ajeno) que contuviese su cuerpo queda automáticamente reconvertido en una plasta de incongruencias existenciales. Y cuando sientes que tienes la cabeza a la temperatura de un antro irlandés de provincias, te preguntas ¿Vale la pena seguir con esto o sería más rentable irme a freír puñetas?

jueves, 23 de junio de 2011

Caminante anónimo

Desesperado, y aún así, seguía caminando.
Desesperado seguía, sin saber exactamente a donde iba. Decidió llevar a cabo la respuesta última a su vida: su muerte. Decidió despegar, poder volar, y ya nunca volver a posarse en el suelo.
Así, su destino quedó sellado y con una nueva expresión en su rostro arrugado (desagradecido fruto de su trabajo), quedó pendiente de una cuerda, asta de su bandera e interrogante sin respuesta.
Solo queda un insulso silencio.

Confusón, miedo

Ayer sentí algo nuevo, al principio lo confundí con la pesadez, pesimismo y ganas de suicidarme que en ocasiones vienen a nublar mi mente. No era lo mismo, mis músculos estaban en tensión, no me sentía cansado. Sentía el impulso de lanzarme a matar, pero no estaba excitado, eso es lo desconcertante. Necesitaba despedazar unas pocas almas para aliviar la pesada carga al planeta. Acabar con vuestros caracteres débiles, estrujar vuestros pequeños cerebros. Me sentía tan frío...
Después tuve miedo de mi mismo. Suerte que no tenía a mano un arma.

miércoles, 22 de junio de 2011

N.I.B.

La gente no cree en la realidad de mis sentimientos, Satán no ha de amar. La razón no me sostiene, los prejuicios me arrojan al vacío. Pero me rebelo, siento, se que puedo hacerlo. El amor no es menester de Dios, impera sobre él... y ahora sobre mí.

Deseo demostrarte la sinceridad de mi alma. Revuelvo entre mis entrañas y extraigo mi corazón, latiente de amor, solo para tu deleite y disfrute. La sangre caliente resulta reconfortante y su rojo de estrella moribunda es sabedor del sentido del cosmos.

No huyas, mi amor, no pretendía asustarte. Cruel destino, me hiciste merecedor del mal del mundo, y es ahora el mal del amor el que me aflige. Mi corazón ya no late, no sangra. No merezco la vida si no puedo obtener tu favor y si me temes, ya pueden los hombres gritar o las madres proteger a sus hijos. Te entregare sus almas y el terror desaparecerá. Porque mi amor es superior a la vida, porque toda vida acaba y mi sentimiento dolerá mayor tiempo que el que los hombres recuerden a sus antepasados muertos.

El reflejo oval

Odiaba ese espejo. Con su rostro disfrazado del suyo propio le hacía ver lo horrible de su condición y la pudredumbre de su oscura alma. Se burlaba de él, lo sabia. Deseaba poseer la fuerza de voluntad suficiente para reducirlo a míseras esquirlas. Pero no, porque en realidad se había convertido en objeto imprescindible de adoración por su persona. Desearía destrozarlo pero eso acabaría, de alguna manera, con una parte de sí mismo. Sus formas ovaladas lo deformaban, desnudándolo interiormente y sacando a relucir la verdad maldita e insoportable.

Sentía el palpitar de sus sienes amoratadas a cada lado de su cabeza. El sonido de una gota de sudor al chocar contra el suelo amenaza con romper la serena constancia de una pregunta que resonaba en su cabeza. Él le miraba y y el reflejo a él también; ya no lo soportaría mucho más.
Su respiración se aceleraba y su cuerpo manifestaba un violento temblor que le hacía estremecerse en lo más hondo de su ser. Sus manos acariciaban desesperadas el marco redondeado, recorriendo el gastado latón que lo envolvía.

Temblaba, se hacía un ovillo delante de él, parecía burlarse. El balanceo corporal no lo aliviaba y sus músculos se agarrotaban dolorosamente. Su cara formó una mueca grotesca y sus ojos fuera de las órbitas miraban fijamente al frente, en constante lucha con los ojos que le devolvían la mirada. Hundía las uñas en las palmas intentando distraerse, último esfuerzo por escapar de aquello. La sangre fluía por sus muñecas.

Le miró, soltó una carcajada. Tenía el rostro de un loco.





(Cabiria & The Raven)
http://recuerdosencharcados.blogspot.com